21 de noviembre de 2017

Jean-Claude Claeys


Dibujando la Novela Negra

Violencia, erotismo tórrido y atmósfera negra caracterizan la obra de Juan-Claude Claeys,  un ilustrador parisino de 57 años amante del cine y la novela negra americana de la posguerra. Su trabajo es tan violento como erótico pero tan elegante como inquietante. Para lograr ese ambiente oscuro e hiperrealista no se sirve de un proceso digital; toma las instantáneas y las transforma a golpe de tinta china. Ese contraste elevado de blanco y negro puro y sus trepidantes historias negras, terminan excitando la imaginación del espectador llevándole a un clímax global donde las fronteras entre buenos y malos se difuminaban y el héroe acostumbra a ser un antihéroe atenazado por un pasado oscuro.

            

Se sabe poco de este singular hombre que, a fecha de hoy, sigue siendo un personaje relativamente discreto y misterioso, sin embargo, su increíble trabajo esta desplegado por numerosas publicaciones, portadas de libros, cómics e incluso como creador del cartel francés de la película "Cotton Club" de Francis Ford Coppola. Sus ilustraciones quitan el aliento, aprietan el corazón en un puño y rasgan las vestiduras hasta quedarse en pelotas, todo ello en un oscuro clima de tensión máxima que impresiona por lo depurado de su técnica y por la voluptuosidad seductora de sus perversas mujeres.


Después de algunos trabajos en el campo de la publicidad Claeys hace su debut en la revista Mormoil en 1974, y en 1977 sale su primer álbum, "Whisky´s Dream", donde aparece por primera vez el detective privado Jonathan Foolishburry y una determinada fascinación para el universo de las novelas negras americanas. Tras ello prosigue su carrera en el cómic, universo donde puede gozar de la libertad de crear y se asocia a partir de 1988 con el guionista Richard D. Nolane. Cada viñeta del ilustrador francés  representan un acto en una historia donde sus protagonistas, buscavidas y mujeres fatales, ejecutan un juego en tonos hiperrealistas, donde la banca siempre gana. Influenciado por el universo de las novelas negras americanas. 

          

Con una envidiable finura en el dibujo, y un gran sentido de la puesta en escena, Claeys se expresa verdaderamente a través de estética de la restitución fotográfica. En sus composiciones se destaca el tratamiento que realiza de las sombras lo que permite apreciar los detalles que componen la ilustración. El color se observa de forma discreta en la ilustración donde ocupa un segundo plano, lo importante es el gesto del modelo que emplea para realizar sus ilustraciones. En él, la belleza tiene parte vinculada a la muerte. Las mujeres son siempre bonitas, que se las asesina o que matan. No hay nada digital en su obra, generalmente en blanco y negro aunque últimamente introduce el color. Su obra es un trabajar y trabajar constante en su universo sin medios digitales que limiten su creatividad. 
    

La mayor parte de los protagonistas son individuos derrotados, en decadencia, que buscan encontrar la verdad (o por lo menos algún atisbo de ella). Son Criminales, asesinos a sueldo, hampones, tipos duros y pérfidas femmes fatales cuya curvaturas elevan los instintos más básicos, conduciendo a sus víctimas al peligro máximo e incluso a la muerte.


Los crímenes se basan en las debilidades humanas como la rabia, ansias de poder, envidia, odio, avaricia, pasiones, etc... Comienza pues el viaje, espero que lo disfrutéis y que no acabéis con algún agujero extra producido por alguna bala perdida o en la cama bajo las garras de alguna dama de sensual arquitectura.














14 de noviembre de 2017

Miles Hyman


La narrativa de la espera


Nacido en septiembre de 1962, Miles Hyman vive entre Estados Unidos, (su país natal) y Francia, su tierra de adopción donde este ilustrador y artista plástico viene estampando su espléndido arte en editoriales, periódicos y revistas como New Yorker o el francés Libération, también para portadas de libros. Durante casi treinta años, Miles Hyman ha estado andando su camino entre dibujos animados, ilustraciones de libros, dibujos de prensa y carteles, imponiendo un tono que es a la vez moderno pero inspirado en la imaginación popular de los thrillers del Hollywood dorado, y en un cierto realismo americano. Sus creaciones con tintes cinematográfico ofrecen una alquimia narrativa que nos seduce inmediatamente con su sugestiva fuerza, que es a la vez delicada, brutal y nostálgica. Sus personajes pueden recordar a veces los del pintor Edward Hopper por el gusto de figuras sumidas en una especie de vacío.


         

Su trazo remite a los cómics de los años 50, aunque con una coloración cargada en colores pastel. Que trabaja con oleo, lápiz, pastel hasta llegar a utilizar la edición digital para sus trabajos profesionales, pero tiene preferencia por el arte en el papel. Hyman describe sus temas narrativamente desde el personaje, el espectador es para él un lector que se acerca a la imagen de diferentes maneras: primero por la identificación luego por la alusión. La identificación es la primera, el diseñador indica que sus personajes están en situación, la mayoría de las veces que están en una situación de inactividad: en el transporte, abandonados a su ensueño, el hombre viendo un revólver.


Con un sobresaliente sentido del encuadre, la preponderancia del fuera de campo y la cinéfila exactitud del color, Miles Hyman captura el brutal corazón de la ciudad, un paisaje drenado de sangre, hecho de sombras y colores. Myles Hyman describe sus temas narrativamente desde el personaje, el espectador es para él un lector que se acerca a la imagen de diferentes maneras: primero por la identificación luego por la alusión. La identificación es la primera, el diseñador indica que sus personajes están la mayoría de las veces en una situación de inactividad.

                

Los dibujos de Hyman, a menudo anclados en una paleta de colores cálidos, emiten una impresión de que algo va a ocurrir. Viendo sus personajes uno se siente tentado a hablar de la poesía urbana y del distanciamiento. De hecho, ya sea una escena del crimen, un personaje famoso o una simple mujer tendida en el proceso de lectura, Hyman le da a toda su obra el poder de sumergirnos instantáneamente en su universo, casi sentimos los rayos de sol sobre la piel, la pesadez de un cielo lleno de tormentas, la angustia de una escena de crimen o la placidez de ver pasar el día con la lectura. Su trazo remite a los cómics de los años 50, aunque con una coloración cargada en colores pastel.