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19 de agosto de 2018

El ser del planeta X

(The Man from Planet X) 1951                                                                                Director: Edgar G. Ulmer                                                                                   
Reparto: Robert Clarke, Margaret Field, Raymond Bond, William Schallert, Roy Engel, David Ormont, Gilbert Fallman, Tom Daly.          
Guión: Aubrey Wisberg, Jack Pollexfen                         
Fotografía: John L. Russell

Realizada en 6 días, y con un reducido presupuesto de 50.000 dólares, "El ser del planeta X" es una de esas encantadoras películas de serie B, que a poco que uno rasca en su superficie descubrimos que detrás del risible extraterrestre y de las acartonadas actuaciones de los intérpretes, nos encontramos con un para nada despreciable film de ciencia-ficción realizado por Edgar G. Ulmer, un auténtico artesano capaz de sacar petróleo de la nada.
Tras haberse formado junto a nombres tan capitales del séptimo arte como los de Murnau, Lang, Lubitsch o Eisenstein, el cineasta austriaco Edgar G. Ulmer emigra a Hollywood en 1930 para recluirse de forma voluntaria en el cine de ínfimo presupuesto buscando una libertad que en no pocas ocasiones le llevaría a levantar producciones literalmente de la nada. En esta ocasión, Ulmer saca partido de los materiales de derribo con los que construye la cinta, construyendo una película que juega a tres bandas, mezclando sin estridencias su vocación de ciencia-ficción, con tintes de cine negro y matices de terror gótico al tiempo que se acoge a la filosofía de "lo esencial" aplicada de forma intensiva a todos los aspectos de una producción de serie B, ya sea con sus personajes, los justos para poder hacer avanzar la historia, por la presencia de un único extraterrestre (¿para qué más? si con una sencilla frase se nos advierte que éste es tan sólo la avanzadilla de una invasión), o por una aldea construida más en la imaginación del espectador que en los cuatro planos mal contados de unos decorados sacados de "Juana de Arco" (1948) de Victor Fleming. 


Pero toda esta economía desnuda de ornato no hace sino poner de relieve la capacidad de Ulmer para dotar de emoción al poco original relato. Un relato que se inicia con la voz en off de uno de los protagonistas mientras escribe un manuscrito en el que se nos dice que la Tierra va a perecer por la amenaza de un planeta en rumbo de colisión, pasando la cinta a plantear un enorme flashback con el que aclararnos su ominoso comienzo y abundar en ese fatal fin del mundo.


Con un planteamiento muy similar al clásico "Ultimátum a la tierra" (1951), la historia nos sitúa en la localidad de Bury, Escocia, donde unos científicos y un periodista, investigan el acercamiento a la tierra de un nuevo planeta, el Planeta X. A lo largo de una noche, descubren un extraño objeto que solo puede provenir de otro planeta y cerca del lugar, una nave de cuyo interior aparecerá un extraño ser poseedor de un dramático llamamiento a los habitantes de la tierra. Con este sencillo planteamiento Edgar G.Ulmer logra trastocar el normal orden del género y consigue que sintamos compasión por el antihéroe por excelencia de la ciencia-ficción, un extraterrestre temido y atacado que nunca amenaza las vidas de nadie y que sirve al cineasta para poner en pie un discurso nada desdeñable sobre los miedos xenófobos que siempre han hecho presa del hombre.


Además, las maneras de Ulmer de llevar la película por los callejones del misterio, una muy notable e imaginativa fotografía de John L.Russell (el que años más tarde pondría luces y sombras al "Psicosis" de Hitchcock) y una correcta ambientación musical llamadas a enfatizar el carácter dramático con el que queda revestido el destino del alienígena, hace que la cinta gane mucho para ser vista y entretenerse. Su corta duración, unos escasos 70 minutos, también favorece al hecho.


En definitiva, "El ser del Planeta X", tiene el encanto de la genuina serie B y es una muestra inequívoca de que con cuatro duros y mucha imaginación, los buenos "artesanos" son capaces de sacar adelante un proyecto con mucha más enjundia que muchos de esos grandilocuentes espectáculos de efectos visuales y derrochadores presupuestos multimillonarios.

Ah, se me olvidaba... Podéis ver "El ser del Planeta X" en YouTube en versión original con subtítulos. https://youtu.be/jc2nWfU2R_I

28 de mayo de 2018

Un lugar tranquilo

(A Quiet Place) 2018                                                          Director: John Krasinski                                                                                Reparto: Emily Blunt, John Krasinski, Millicent Simmonds, Noah Jupe, Cade Woodward, Leon Russom, Doris McCarthy.                                                    Guión: Scott Beck, Bryan Woods, John Krasinski                                           Fotografía: Charlotte Bruus Christensen 

Siempre he creído que una buena película de terror tiene que buscar la intranquilidad, el sufrimiento y el desasosiego del espectador antes que recurrir al susto fácil y al gore sanguinolento a lo que nos tiene acostumbrado este Hollywood mercantilista. Pero cuando entre tanta marea de títulos que parecen refritos de películas mil veces vistas llegan aisladas perlas que brillan entre la mediocridad, un servidor recupera la ilusión y la fidelidad hacia un genero con títulos como "It Follows" (2014), "La bruja" (2015), "La invitación" (2015), "No respires" (2016), "Llega de noche" (2017) y la que nos ocupa hoy, "Un lugar tranquilo" (2018), una pequeña película (casi de serie B), que con pocos elementos, es capaz de proponer nuevas y arriesgadas experiencias narrativas como pocos filmes lo han logrado en los últimos años.


John Krasinski, quien además de ser director, escribe y actúa en su propia película, nos propone un futuro post apocalíptico donde la humanidad, luego de una terrible invasión, ha optado por resguardarse en sus casas para vivir eternamente en un silencio abrumador y espectral. En ese mundo, una familia esta condenada a vivir en un silencio absoluto, pues incluso el más tenue de los sonidos puede significar la mayor de las desgracias. La situación se complica aún más cuando descubrimos que la madre de la familia se encuentra embarazada, desencadenando así una serie de eventos que aumentarán la tensión y el peligro.


Como vemos, en "Un lugar tranquilo" el silencio es el hilo conductor de la narración. Si te oyen, te cazan. La ausencia de sonido durante las escenas de mayor tensión no hace sino acrecentar la angustia del espectador, que siente, padece por el incierto futuro de los protagonistas y esto no sería posible sin unas buenas interpretaciones, destacando a Emily Blunt en el papel de madre. Tanto los niños como los padres, afrontan de muy buena manera el desafió de expresar tal cantidad de sentimientos y emociones limitándose únicamente al lenguaje corporal.


"Un lugar tranquilo" es un logro monumental que nos recuerda que a veces no es tan importante lo que se cuenta sino cómo se nos cuenta. Por eso, una de las grandes virtudes de la cinta es la rapidez con la que es capaz de definir su universo y el tono bajo el que se construirá toda la historia, sin la necesidad de detenerse mucho tiempo a resolver el por qué ni el cómo se llego hasta ese punto. Incluso antes de los primeros 10 o 15 minutos, tan tensos y catárticos como podrían ser, ya se nos presenta el momento que funcionará como un punto y aparte en la vida de los personajes.


Sin perderse en las absurdas "trampas" de otros cineastas, John Krasinski nos ofrece un arriesgado y emocionante paseo, por una película que te acelera el ritmo cardíaco mientras juega con las expectativas del público sin tratarnos en ningún momento como simples idiotas a la espera del susto fácil. Por mi parte, la cinta de John Krasinski ya puede ser considerada como un pequeño clásico que incorporaré a la privilegiada lista de filmes de horror y ciencia ficción que proponen, que se arriesgan y que luchan por ser recordada en una era llena de falsos conceptos de horror basados en screamers baratos o ideas desgastadas.










10 de febrero de 2018

Replicando a los replicantes

Blade Runner 2049                                                                      (2017)                                                                                                      Director: Denis Villeneuve                                                                                Reparto: Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Jared Leto, Sylvia Hoeks, Robin Wright, Mackenzie Davis, Carla Juri, Lennie James.                  Guión: Hampton Fancher, Michael Green                                    Fotografía: Roger Deakins


Difícil compromiso la de comentar con algo de frialdad y sin caer en odiosas comparaciones la continuación de una película a la que tengo en un merecido pedestal. Así pues intentare el mismo ejercicio que hice al ver "Blade Runner 2049", esto es; intentar olvidar a su predecesora y verla como algo nuevo... Pero a pesar de todos mis esfuerzos, es inevitable hacer comparaciones con la cinta original, ya que la propia secuela nos remite a ella constantemente, esta repleta de guiños y referencias tratadas con muchísimo respeto. Pero si conseguimos la difícil tarea de olvidar a su predecesora, la película no decepciona, pero tampoco convence.
Como en la cinta de 1982 la trama se puede definir en pocas palabras. En aquella cinta, un grupo de replicantes, unos seres diseñados a imagen de los humanos, había escapado hacia la Tierra y un agente llamado Deckard (Harrison Ford), un blade runner, tenía la misión de matarlos. Ahora el cazador se llama K (Ryan Gosling) y tiene la misión de encontrar a viejos replicantes que aún están prófugos, pero en el camino se topará con un detalle que indicaría que estos han evolucionado al nivel de los humanos y esa búsqueda lo enfrentará con su propio origen.


Si la película de 1982 estaba impregnada de un halo de tristeza y melancolía, en "Blade Runner 2049" impera la frialdad del alma, gracias a una portentosa fotografía Roger Deakins, a su banda sonora y a unos personajes en su mayoría deshumanizados. Pero una espera de 35 años trae consigo muchas expectativas, particularmente cuando se trata de una película que, en primer lugar, nunca suplicó una secuela. Dado que Villeneuve sigue de cerca el enfoque temperamental y algo impresionista de la narración de historias que Ridley Scott utilizó en 1982, nos encontramos con bastantes dudas sobre "Blade Runner 2049".


Por cada acierto de Villeneuve, hay un pero. Por cada secuencia de acción impecable y filmada con gusto y ritmo (desde la que abre la película a la que enfrenta a Gosling con Ford) hay intentos algo banales de profundizar en la personalidad de unos protagonistas que pasean sus inquietudes por un mundo convaleciente, caótico y hostil. Y sin embargo, "Blade Runner 2049" tiene multitud de brillantes ideas argumentales y visuales que luchan por permanecer en la memoria del espectador. Los escenarios post-apocalípticos. Todo lo relacionado con la génesis y crianza de los androides. La constructora de memorias. Los desconcertantes y agresivos tests que hace K cuando va a ver su jefa. Una amalgama de conceptos aislados que no van a ninguna parte, pero que demuestran que Villeneuve será un sentimental, pero también sabe entretejer buenas ideas de género.


Dicho esto, puede sonar que el mayor acierto de "Blade Runner 2049" es la elección de su director. El canadiense Denis Villeneuve consigue que esta secuela mantenga la misma atmósfera de la película original de los años ochentas y a la vez le aporta su sello. El estilo de Villeneuve para contar la travesía de personajes frente a un misterio han encajado perfectamente con el mundo de Blade Runner gracias a la inestimable ayuda del guionista Hampton Fancher, que ya fue uno de los autores del guión del primer filme, al meritorio diseño de producción de Dennis Gassner y a la estupenda dirección de fotografía de Roger Deakins creador de una atmósfera que le da sentido y continuidad a la historia original.


En difinitiva, "Blade Runner 2049" no puede competir con su original, pero deja en nuestras retinas su gran fotografía, su diseño de producción y varias escenas (los minutos iniciales son portentosos) que en nada tienen que envidiar al Blade Runner autentico. Denis Villeneuve y sus ambientes sombríos y sus largos planos con personajes confundidos logran hacernos olvidar por momentos al clásico filmado por Ridley Scott. Quizá le sobran minutos y cierta solemnidad y frialdad afecten a su ritmo, pero "Blade Runner 2049" es cine y del bueno, al marjen de su predecesora.



13 de mayo de 2017

El poder invisible

(The invisible ray) 1936                             Director: Lambert Hillyer                                                   Reparto: Boris Karloff, Bela Lugosi, Frances Drake, Frank Lawton, Violet Kemble Cooper, Walter Kingsford, Beulah Bondi.                                                                                              Guión: William Bowers                                                           Fotografía: Joseph Walker

"El rayo invisible" tiene el valor añadido de contar con dos monstruos del cine de terror de la época: Bela Lugosi y Boris Karloff. Para este servidor, esto ya sería más que suficiente como para darle una oportunidad pero es bien cierto que la cinta contiene más cosas que deben de ser tenidas en cuenta. Dirigida por el semi-desconocido, aunque de extensa filmografía, Lambert Hillyer, este recomendable producto de los estudios Universal se benefició de los efectos visuales del mítico John P. Fulton (El doctor Frankenstein, El hombre invisible o Los diez mandamientos) y la dirección artística de Albert S. D’Agostino (La séptima víctima, El regreso de la mujer pantera, El ladrón de cadáveres, El extraño o Cara de ángel).


"El poder invisible" se adentra en el campo de la ciencia ficción prescindiendo de las figuras de terror clásicas, resultando un soplo de aire fresco entre tanto refrito. Eso sí, para el proyecto se contó con los dos actores más representativos del cine de terror de esos años y que mejores réditos le supuso a los estudios Universal. La historia nos presenta al Dr. Janos (Boris Karloff), que ha descubierto un poderoso y nuevo elemento bautizado como Radium X y que podría suponer un gran avance para la humanidad. Tras una expedición al África en busca del extraño elemento el "loco" doctor se contamina con la sustancia y cuando retorna a París enloquece al sentirse traicionado por todos, incluido el eminente Dr Benet con quien mantiene más de una diferencia profesional por el adecuado uso del Radium X, e inicia una cadena de asesinatos que tendrá por víctimas a los demás miembros de la expedición.


La película en su conjunto es más que interesante y presenta una serie de elementos que más adelante en la década de los años 50 abundaría en el cine, cobrando protagonismo la ciencia y la ética de su uso, con el siempre inquietante trasfondo de la era atómica que tanto influyó en las producciones de esos años. De esta forma, la película intenta exponer que el peligro no es el descubrimiento en sí, sino que depende de los hombres y el uso que le den (Benet la usará para curar miles de enfermos, mientras Janos solo sabrá utilizarla con fines egoístas y dañinos). Un discurso que unido a unos personajes con cierta profundidad, dotan a la obra de una mayor trascendencia e interés de la que le presuponía en un inicio. Boris Karloff como casi siempre cuaja una buena actuación y su torturado personaje tiene varios momentos destacables a lo largo de la historia. Por parte de Lugosi, sorprende por su contención, dejando de lado su sobreactuacion y tics de los que hizo gala en tantas otras ocasiones.


En los films protagonizados por el dúo Karloff & Lugosi ambos alternaban el protagonismo; en algunas películas, el malvado era Lugosi y en otras, lo era Karloff. Sin embargo, en el caso de El poder invisible, aunque el papel del «mad doctor» Janos Rukh corre a cargo del genial Boris, lo cierto es que Lugosi, y en general todos los participantes de la trama, traicionan al científico, robándole y atribuyéndose un descubrimiento que no le pertenece (en el caso de Lugosi) o enamorándose de otro hombre (en el caso de su esposa, papel interpretado por la actriz Frances Drake). De hecho, al comienzo Janos Ruhk se nos presenta como un visionario lleno de buenas intenciones y que desea utilizar su descubrimiento por el bien de la humanidad. Sin embargo, al sentirse traicionado por todos, será cuando decidirá emprender contra todos ellos una cruenta y terrible venganza.

Pese a la celeridad propia de este tipo de producciones (El poder invisible se filmó en tan solo treinta y seis días), la concisión actúa en beneficio de la historia. Incluso los decorados, con frecuencia reutilizados de otras filmaciones, permiten destacar la imagen cautivadora del refugio del científico, en plenas montañas de los Cárpatos, así como el interior del mismo. Lambert Hillyer, especialista en westerns, nos presenta un película ágil, apasionante, pequeña pero grande a la vez, de realización sobria, casi minimalista pero muy eficaz en el tratamiento del suspense, que nos ofrece además un argumento evidentemente muy original y en algunos momentos apasionante.




28 de enero de 2017

La invasión de los ladrones de cuerpos

Invasion of the Body Snatchers (1956)                                                                       

Director: Don Siegel                                                            
Reparto: Kevin McCarthyDana Wynter, Larry Gates, Carolyn Jones, King Donovan, Virginia Christine, Tom Fadden, Guy Way, Sam Peckinpah.
Guión: Daniel Mainwaring (Sobre un relato de Jack Finney)                                                                                                 Fotografía: Ellsworth J. Fredericks



"¿Un mundo en el que todos fuéramos iguales? No, gracias, no me interesa".

El género de la ciencia-ficción conoció su mejor época en EE.UU. en la década de los años cincuenta. Aunque su gran fuente se encontraba en el cine de bajo presupuesto y por lo general no gozaron de mucho prestigio, no cabe duda de que el espectador encontraba un gran placer en esta clase de películas.

En apenas 80 minutos Siegel narra con ritmo perfecto esta historia de ciencia ficción y terror en la que no sobra ninguna escena ni echamos de menos nada. El paulatino aislamiento del protagonista y la sensación de persecución están muy logrados, haciendo de este film un clásico imprescindible de la ciencia ficción. No debemos olvidar que estamos ante un film de serie B de los años 50, pero sigue siendo totalmente vigente como lo demuestran los 3 remakes (hasta la fecha) que ha generado. De todos ellos el único destacable el de los años 70 con Donald Sutherland y dirigido por Philip Kaufman.

"La invasión de los ladrones de cuerpos", basada en una novela de Jack Finney, es una indiscutible obra maestra del género de ciencia-ficción y de terror sobre la que apenas pasan los años. El filme, narrado en clave de flashback, respira desde su comienzo de una atmósfera enrarecida y paranoica manejada por Don Siegel con un excelente pulso y con un crescendo en la tensión magnífico. La película le da una vuelta a la trama ya de todos sabida y crea una alegoría sobre la deshumanización y la introducción ideológica en una comunidad donde los habitantes están marcados por la paranoia anticomunista del senador McCarty, que acosa a la gente con autonomía de pensamiento e insensible a los problemas reales de una sociedad conformista.




"La invasión de los ladrones de cuerpos" se siente y se sufre de comienzo a fin. Siegel consigue hacer calar en el espectador una sensación de paranoia, obsesión y terror de forma asombrosa. La película, de bajo presupuesto pero de mucho talento, recibe por parte de Siegel un tratamiento intenso, turbio, para relatar una historia de creciente tensión con una atmósfera sabiamente exaltada por la soberbia fotografía de Ellsworth Fredericks, que maneja las sombras como nadie para resaltar la paranoia existente.



Debido a su escaso presupuesto, en ningún momento asoman monstruos en este cuento de miedo alienígena. El terror se alcanza a través de las escenas y situaciones más cotidianas, pervertidas a través del fino hilo de la paranoia. La amenaza, aun siendo de origen extraterrestre, en realidad se materializa en el temor al vecino, incluso a la propia familia. Kevin McCarthy realiza una estupenda interpretación del protagonista, el doctor Miles Bennel quien descubrirá cómo poco a poco todos sus vecinos empiezan a experimentar un comportamiento extraño para pasar en un segundo momento a una despiadada persecución. El actor refleja a la perfección la transmutación de su personaje, que pasa de ser un médico seguro de sí mismo, de la lógica y sus conocimientos, a un sujeto paranoico, histérico y desconfiado de todos los demás.



Pero lo que eleva a "La invasión de los ladrones de cuerpos" por encima de la gran mayoría de películas del género y la coloca directamente en el Olimpo del cine de ciencia-ficción y de terror se encuentra en las múltiples lecturas que pueden realizarse sobre la película. Dado su contexto no cabe duda de que se trata de una alegoría de la Guerra Fría pero, ¿estamos ante una plasmación del riesgo que supone la amenaza comunista o ante una ridiculización de la caza de brujas perpetrada por el senador McCarthy?



Como curiosidad recordar que Sam Peckinpah, fue asistente en la dirección, participante no acreditado en el guión y en un pequeño papel como actor.

En definitiva "La invasión de los ladrones de cuerpos" es una pesadilla cinematográfica que pervive con fuerza en el recuerdo y deja un gran poso en el espectador. Una película de obligado visionado.